¿Qúe es la alergia?

El término alergia es asignado a una reacción anómala del organismo de un individuo ante el contacto con una sustancia específica que se denomina alérgeno (por ejemplo pólenes, alimentos, medicamentos, etc.).

Las reacciones alérgicas resultan de la interacción entre la IgE fijada a células (mastocitos y basófilos) y un alérgeno específico, produciendo un conjunto de secuencias bioquímicas que determinan finalmente la liberación de mediadores químicos (Histamina, Prostaglandinas, Leucotrienos, Factor agregador plaquetario, Citoquinas) que producen inflamación y aparición de los síntomas de la alergia.

Esta reacción Anticuerpo - Alérgeno es la responsable de los síntomas, que se manifestarán dependiendo de la región del organismo en la que se produzca (tos y pitos, rinitis, urticaria, etc.).

Las personas entran en contacto con los alérgenos a través del aire que respiran, de los alimentos que comen, o de las cosas que tocan, etc. Lo cual significa que las reacciones alérgicas pueden producirse en cualquier parte del cuerpo.

La forma más frecuente de presentación es la Rinoconjuntivitis alérgica, cuyos síntomas son estornudos, picor de ojos, nariz, paladar, oídos o garganta, moqueo nasal, congestión nasal, “saludo alérgico" (frotamiento hacia arriba de la nariz, lo que produce con frecuencia un surco horizontal en la nariz), lagrimeo, conjuntivitis (enrojecimiento de los ojos, etc.).

La Rinoconjuntivitis alérgica es una enfermedad frecuente y afecta a más del 20% de la población. Las causas más frecuentes son pólenes, ácaros del polvo, epitelios animales y hongos de ambiente.

El diagnóstico puede hacerse mediante pruebas cutáneas (Prick Test) que tienen la ventaja de la inmediatez y de su bajo coste y mediante IgE específica en sangre.

En el tratamiento de la rinitis alérgica, la primera medida a tomar es la evitación del alérgeno. Esto es posible en el caso de alergia a animales domésticos y es más difícil en el caso de los ácaros y, sobre todo, de los pólenes y hongos.

La segunda medida sería el tratamiento farmacológico, fundamentalmente con antihistamínicos y corticoides intrananasales.

Cuando los síntomas no se controlan completamente con las medidas anteriores se recurre a la inmunoterapia específica (vacunas antialérgicas). La inmunoterapia específica, tanto por vía subcutánea como sublingual ha demostrado eficacia en reducir los síntomas y el uso de medicación en pacientes con rinitis alérgica. La inmunoterapia con vacunas antialérgicas ha demostrado efectos mantenidos en el tiempo tras suspender su administración durante varios años. Además, administrada en niños con rinitis alérgica ha demostrado disminuir la aparición de asma en un seguimiento de 10 años.

Algunos pacientes con rinitis alérgica desarrollan síntomas de asma alérgica: tos, sibilancias o pitos en el pecho, disnea, dificultad respiratoria, opresión torácica. El esquema de tratamiento también comienza con medidas de evitación del alérgeno y farmacoterapia, en este caso con broncodilatadores, corticoides tópicos en aerosol y antileucotrienos (montelukast). En el asma leve-moderada, la inmunoterapia específica también ha demostrado eficacia.

La urticaria es la enfermedad alérgica de la piel más frecuente, puede ser aguda o crónica (cuando dura más de 6 semanas). Cursa con lesiones tipo habón en la piel y pueden afectar a cualquier parte de la superficie cutánea. A veces se asocia a angioedema (hinchazón de partes blandas como párpados, labios, genitales, etc.)

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Las causas alérgicas más frecuentes en las agudas son la alergia a alimentos y medicamentos. En muchos casos de urticarias crónicas no se puede demostrar ninguna causa desencadenante.

Otro tipo de erupciones en la piel, producidas por un mecanismo inmunológico distinto al anteriormente descrito son los eczemas o dermatitis. Los dos tipos de eczema alérgicos más frecuentes son la dermatitis atópica y la dermatitis de contacto.

Dermatitis Atópica: las erupciones cutáneas como el eczema son un problema común en la infancia. Con frecuencia aparece en los primeros meses de vida, y puede estar asociado en ocasiones a una alergia a alimentos. Pero además, el eczema en un niño pequeño puede alertar acerca del posible desarrollo de un problema alérgico a largo plazo. Así, muchos de los niños con eczema atópico desarrollarán rinitis y/o asma más adelante. Identificar y controlar los alérgenos causales puede ser la clave.

En los dos primeros años de vida suele afectar a la cara, tronco y superficies de extensión de extremidades. En edades posteriores suele afectar a las superficies de flexión de extremidades y en adultos puede aparecer exclusivamente en las manos.

Dermatitis de contacto: es muy frecuente en mujeres por contacto con bisutería, siendo en este caso al alérgeno más frecuente el Níquel. La dermatitis alérgica de contacto en manos muchas veces tiene un origen ocupacional, como la debida al contacto con cemento por su contenido en cromo.

Se habla de Anafilaxia o Reacción Anafiláctica cuando, como consecuencia de la entrada en el organismo de un alérgeno, se produce una reacción generalizada que afecta a varios órganos y sistemas, y no únicamente a la zona a través de la cual el alérgeno penetra en el organismo. La reacción suele producirse tan sólo unos pocos minutos tras el contacto con la sustancia responsable.

Son reacciones potencialmente muy graves, que precisan asistencia médica urgente. Afortunadamente no se trata de un acontecimiento muy frecuente, pero es conveniente tenerlo presente, sobre todo en los casos de alergias de cierta intensidad, sobre todo a medicamentos, alergia a veneno de insectos y a alimentos, en muchas ocasiones en relación con la ingesta del alimento y la realización de ejercicio físico.

Los síntomas de la anafilaxia pueden ser: urticaria/angioedema, asma, rinitis, síntomas digestivos, pérdida de conciencia, caída de la tensión arterial, etc.

Se trata de una auténtica Urgencia Médica, pues puede verse comprometida la vida del paciente.